1.11.13

Memorias del Río San Juan


(A María Kautz, mi abuela)


Escapa del bolsillo de mi chaqueta gritando con la voz ronca de los llanos, con un vaso matutino de ron, a caballo o en tractor, un paquete de Derby en la mano y un martillo en la otra, decidida a fulminar la quietud del paisaje.


La nostalgia tiene los ojos azules y se mete entre los nudos del desvelo cuando la noche se queda callada. 


Yo la espero. Con sus pantalones caqui, su camisa blanca y su sombrero. Juntas vamos, igual de viejas ahora, a comprar clavos y serruchos porque no se vive sin herramientas, sin reparar motores o revisar el sistema eléctrico. Hay mujeres que cuidan su casa. Ella la construye. Sabe que sí, que algo suyo tengo, que algo reparo y algo arreglo, pero tropiezo contra todo y todo lo atropello. Me agito como desenfrenada y apilo a pedazos unos versos como el abuelo. 

Cuando se da por vencida porque nada útil me nace de las manos y casi nada enderezo, muerde una colilla, se mete en su hamaca y regresa al bolsillo con el resto de mis muertos.

Hay seres pegados a los días, seres que guardamos para que no escapen, seres para siempre. Nada que hacer, la vida no transa sus contratos temporales de arriendo.
Elisa Maturana Coronel
marzo 2010

1.8.13

Mujeres en la historia de China


LA DAMA DE CHU MU

El primer poema escrito por una mujer del que se tiene registro en China es el de una muchacha patriota que cogió camino para defender a su pueblo.

La dama de CHU MU, YU MU o XU MU, según la pronunciación que se elija, era una joven noble del clan Yi, en el estado de WEI. La casaron con MU, jefe del estado de XU, quien usaba un título equivalente al de duque o conde en la jerarquía occidental. Por eso en las traducciones la llaman la duquesa o condesa de XU MU. No he encontrado su nombre de soltera.

Sus primeros escritos son añoranzas por el hogar materno y su pueblo natal, de donde la alejaron para vivir con su nueva familia. Nada que diera fama y mucho menos fortuna. Hasta que un día, la mujer cogió camino de regreso a su casa para defender a su pueblo que, por entonces, estaba bajo el ataque del pueblo DI y escribió el poema “DE PRISA” que iba recitando mientras
avanzaba entre la gente que encontraba a su paso, instándolos a respaldar su causa.

Al enterarse MU del viaje de su esposa, envió a emisarios de la nobleza para convencerla de volver. Pero la mujer era imparable. Siguió avanzando y arengando gentes hasta reunirse con su familia y defender con ellos a su pueblo.

Empatía y admiración causaron la muchacha y su poema entre los vecinos, puesto que muchos, siguiendo su llamado, fueron en ayuda de los pobladores de WEI. Al terminar los ataques, todos honraron y veneraron la obra y valor de “la dama de Xu Mu”.

Y CHU MU entró en la historia. Para su suerte, vivió en el período de la “Primavera y Otoño”. El primer florecimiento cultural, religioso y filosófico de China y el primer esfuerzo —conocido— por acopiar y registrar los 2 mil años de historia que para entonces —hace ya más de 2 mil años— tenía la civilización china.

Les paso un fragmento de su poema. Traducción poco fiel, pues del chino antiguo al inglés moderno, y de mi casi buen inglés al español hay una muralla china de distancia. Pero aquí va:

En ruedas veloces, a trote de caballo
Hacia la tierra de Wei, con mi hermano vuelvo
Largo, largo el camino, el coche avanzando
A mi natal Caoyi, emprendo el regreso
Los nobles que me siguen, en viaje tan largo 
No logran aún, detener mi empeño.



Un día entramos en este paisaje, en estas aguas
Un día le pusimos letras a esta pequeña historia
Al otro día intentamos borrarla… y mil veces
¡Terca! siguió llenándonos las hojas del calendario

emc 2012

27.6.13

Mujeres en la Historia de CHINA

El Jade Rojo: General Liang Jong Yu

(Publicado en la revista Nosotras, mayo 2013

La “Heroica y Valiente Dama de Yang” es, con Mu Lan y Lian Yu, una de las guerreras más famosas de China. La única mujer en recibir un título de nobleza por mérito propio.

Liang Jong Yu (1102–1135) fue una mujer valiente e inteligente que se convirtió en una histórica y legendaria figura militar de China. Vivió durante un periodo de guerras entre las dinastías Song y Jin, en el S XII; ayudó a revertir un golpe de estado en contra del emperador Gao Song e implantó un sistema de señales para la comunicación de sus tropas —usando tambores y banderas— gracias al cual un pequeño ejército de 8 mil soldados consiguió ganar importantes batallas a un oponente diez veces más numeroso.

Como muchos soldados valientes, murió en el campo de batalla. Los registros indican que nació alrededor del año 1102, en una ciudad de la hoy provincia Anhui. Oficialmente sólo se conoce su apellido: Liang. El nombre, Jong Yu (jade rojo) salió de las historias sobre su vida, pero no hay certeza de que fuera el verdadero.

 Su padre fue un comandante apostado en la frontera con Manchuria. Desde niña aprendió con él artes marciales. Se dice que tuvo gran fuerza y especial destreza con el arco. Cuando su padre fue castigado por perder una batalla importante contra los manchúes, Liang se vio forzada a la esclavitud y fue destinada a espectáculos para “entretenimiento masculino”.

 Algunos historiadores relacionan esta etapa de su vida con prostitución o una suerte de “geisha”, mientras otros afirman que practicaba una clase de lucha libre femenina, muy popular en la dinastía Song y prohibida luego bajo la dinastía Ming por “impúdica” debido al uso de ropas muy ligeras y similares a las masculinas.   Gracias al temprano entrenamiento paterno, a su fuerza y destreza, Liang se convirtió en una de las mejores luchadoras de su época. Esta actividad le permitió acumular dinero suficiente para pagar por su libertad. Una vez libre, se convirtió en la segunda esposa de Jan Chi Tsong (Han Shizhong), un oficial al que conoció durante un banquete ofrecido a las tropas imperiales Song.
 En 1127, los manchúes del clan Yurchen atacaron y ocuparon la capital de la dinastía Song y buena parte del territorio norte de China. Tomaron como rehenes a los emperadores Quin Song y Jui Song (padre e hijo) y establecieron la primera dinastía del clan Yurchen manchú, la dinastía Jin.

 El esposo de Liang formó un ejército para combatirlos y la nombró entre sus generales. Ella creó un sistema de señales, con tambores y banderines, para indicarle a las tropas cuándo avanzar o retroceder, iniciar un ataque o desplegarse. El sistema les permitió una gran capacidad de respuesta y acción rápida en combate. Una agilidad con la cual compensaban la superioridad numérica de sus atacantes. Gao Song restableció la dinastía en el sur de China pero un grupo aliado a los Jin intentó darle un golpe de estado. Como parte de sus acciones Liang fue detenida en su casa y usada para forzar la rendición de su esposo. Tras hacer creer que hablaría con su esposo para pedirle que se rindiera, pasó información sobre los puntos débiles de la defensa golpista. Sus tropas atacaron a los rebeldes y restauraron a Gao Song. El emperador la nombró “Noble Dama” de la corte imperial, en agradecimiento a ese acto.

 En 1129, como respuesta al ataque sobre la ciudad de Hangzhou –bajo control  Song—, Liang  y su esposo se adentraron en territorio Jin para emboscar a sus enemigos. En la famosa batalla de Huangtiandang, mientras retrocedían debido a la enorme superioridad numérica de sus enemigos, Liang se lanzó al frente de las tropas y con redobles de tambores arengó a sus soldados, avanzando ella misma en la primera línea de ataque. Sus tácticas la hicieron tan temida entre los manchúes que algunos se retiraban del campo de batalla cuando veían aparecer el estandarte de Liang frente a ellos.   

En 1935, cansados de verla derrotar a sus tropas, un grupo de oficiales manchúes planearon emboscarla con una “fuerza de hierro” (infantería montada con armadura de metal en todo el cuerpo), que se consideraba invencible en su época, y montaron una trampa en las líneas de abastecimiento a las que Liang solía atacar para cortarles los suministros. Herida de muerte y viéndose el abdomen abierto con un tajo profundo, Liang se amarró la bufanda en el estómago y –al grito de “hoy es el día en que moriré por mi país”— se  lanzó sobre la formación enemiga hasta caer con el cuerpo cubierto de flechas.  Los manchúes se disputaron su cuerpo hasta despedazarla pues tenía precio: Dos grados de ascenso por su cabeza y un ascenso por cualquier otra parte de su cuerpo.

 La cabeza de Jiang, salada y metida en una caja de madera, fue enviada al norte, donde el gobierno Jin la colgó a la entrada de la ciudad como trofeo de guerra. Las partes restantes las empalaron y las expusieron en el campo de batalla para amedrentar a las tropas Song. El valor de Liang fue tal que le mereció incluso la consideración de algunos de sus mayores enemigos. El príncipe Wu Chu, a quien Liang había vencido en la batalla de Huangtiandang, reunió los restos empalados en el campo, mandó a coserlos y devolvió su cuerpo decapitado a las tropas Song para que le dieran una sepultura digna de su coraje y rango.

 El emperador ordenó un funeral con honores de estado y le concedió el título póstumo de “Heroica y Valiente Dama de Yang”. Alzaron un templo para conmemorarla, en Chuzhou, donde fue sepultada. Dieciséis años después, exhumaron sus restos para enterrarla junto a su esposo en Ling Yan, una colina de la hermosa ciudad de Suzhou, que a orillas del lago Taihu en el delta del Yangtsé, está considerada una de las más bellas de China: “En el cielo el paraíso y en la tierra Suzhou” cita el refrán.
 La ópera “Trilogía de Heroínas”, del compositor Guo Wenjing , varias piezas teatrales, danzas, cuentos y series de televisión recuerdan las hazañas de la valiente general Liang. 

19.5.13

Déjame


Déjame alcanzarte
pegarme a tus muros 
trepar el insomnio en la puerta
el rótulo del pecho
“NO PASE"

Déjame 
guardarte 
pintar una caja floreada 
dejar de buscar
quedarme callada y distante
pedirte que vengas
             que llegues
             que sueltes el viento 
             que arrojes las rejas

Déjame perderte
esperarte por siempre
abrirle orificios al cesto
borrarle las ganas al tiempo 

el tiempo
este cabrón que siempre nos deja

emc

MULTITUDES


MILLONES DE PASOS DESANDANDO VIDAS. VAN. VIENEN. PASAN. ADIVINAN. SUBEN POR LAS RAICES SUS RENCORES. POR EL DESGARBO CON QUE VISTO LOS REMORDIMIENTOS. ESE DESENFADO CON QUE AGITO —ACELERADA— LAS MANOS Y REMUEVO LA TIERRA. PARA ENTERRARTE. PARA ESCAPAR. PARA HUIR DEL AJETREO INSACIABLE QUE ME BUSCA, ME SIGUE, ME PISA. ME CHUPA POR DEBAJO LOS SUEÑOS. ME RETUERCE LAS TRIPAS HASTA VOLTEARME EL TIEMPO. PERO ESCAPO. LUEGO ESCAPO. AL FIN. DE NUEVO. CON LA CARA PINTADA. LA FALDA MAS CORTA. UNA CIERTA PINTA DE YO-NO-FUI Y ESTA SOBERBIA CONCHUDEZ QUE SE ME PEGA A LA PIEL, CUANDO MAS GANAS TENGO DE LLORAR.


Cuánto silencio es necesario para escuchar tu propia voz. Esa suerte de melodía retorcida tiene mucho que decirte y no podrás escucharla si no paras de hablar.