7.7.14

LA PRINCESA DE LOS SUEÑOS

Las princesas de los sueños
son hijas de los elefantes
elefantas ellas mismas
saben que no son de este mundo
porque este mundo no existe

Su casa es el rincón rebelde de la manada
el brillo de la noche al final de las montañas
el amor de un falso profeta que ofrece
amarlas por el resto de la vida de ellas

Los seres mundanos las aman y las odian
No pueden con su belleza y las destruyen
ponen piel a sus plumas
mecates a la piel desnuda
odios a sus auras

Cuando la vida me duele 
y el tiempo me derriba
la princesa de los sueños viene a buscarme
baja de un ángel insidioso
con zapatillas rojas
y alboroto rosado en las ancas

Juntas vamos por la vida de farra 
deshaciendo mis dolores en versos
y colgamos en la cornisa de otra ilusión
una cartera nueva y una nueva minifalda.

(A mi amiga y poeta Tere Calderon) 
agosto 2009)


1.11.13

Memorias del Río San Juan


(A María Kautz, mi abuela)


Escapa del bolsillo de mi chaqueta gritando con la voz ronca de los llanos, con un vaso matutino de ron, a caballo o en tractor, un paquete de Derby en la mano y un martillo en la otra, decidida a fulminar la quietud del paisaje.


La nostalgia tiene los ojos azules y se mete entre los nudos del desvelo cuando la noche se queda callada. 


Yo la espero. Con sus pantalones caqui, su camisa blanca y su sombrero. Juntas vamos, igual de viejas ahora, a comprar clavos y serruchos porque no se vive sin herramientas, sin reparar motores o revisar el sistema eléctrico. Hay mujeres que cuidan su casa. Ella la construye. Sabe que sí, que algo suyo tengo, que algo reparo y algo arreglo, pero tropiezo contra todo y todo lo atropello. Me agito como desenfrenada y apilo a pedazos unos versos como el abuelo. 

Cuando se da por vencida porque nada útil me nace de las manos y casi nada enderezo, muerde una colilla, se mete en su hamaca y regresa al bolsillo con el resto de mis muertos.

Hay seres pegados a los días, seres que guardamos para que no escapen, seres para siempre. Nada que hacer, la vida no transa sus contratos temporales de arriendo.
Elisa Maturana Coronel
marzo 2010

1.8.13

Mujeres en la historia de China


LA DAMA DE CHU MU

El primer poema escrito por una mujer del que se tiene registro en China es el de una muchacha patriota que cogió camino para defender a su pueblo.

La dama de CHU MU, YU MU o XU MU, según la pronunciación que se elija, era una joven noble del clan Yi, en el estado de WEI. La casaron con MU, jefe del estado de XU, quien usaba un título equivalente al de duque o conde en la jerarquía occidental. Por eso en las traducciones la llaman la duquesa o condesa de XU MU. No he encontrado su nombre de soltera.

Sus primeros escritos son añoranzas por el hogar materno y su pueblo natal, de donde la alejaron para vivir con su nueva familia. Nada que diera fama y mucho menos fortuna. Hasta que un día, la mujer cogió camino de regreso a su casa para defender a su pueblo que, por entonces, estaba bajo el ataque del pueblo DI y escribió el poema “DE PRISA” que iba recitando mientras
avanzaba entre la gente que encontraba a su paso, instándolos a respaldar su causa.

Al enterarse MU del viaje de su esposa, envió a emisarios de la nobleza para convencerla de volver. Pero la mujer era imparable. Siguió avanzando y arengando gentes hasta reunirse con su familia y defender con ellos a su pueblo.

Empatía y admiración causaron la muchacha y su poema entre los vecinos, puesto que muchos, siguiendo su llamado, fueron en ayuda de los pobladores de WEI. Al terminar los ataques, todos honraron y veneraron la obra y valor de “la dama de Xu Mu”.

Y CHU MU entró en la historia. Para su suerte, vivió en el período de la “Primavera y Otoño”. El primer florecimiento cultural, religioso y filosófico de China y el primer esfuerzo —conocido— por acopiar y registrar los 2 mil años de historia que para entonces —hace ya más de 2 mil años— tenía la civilización china.

Les paso un fragmento de su poema. Traducción poco fiel, pues del chino antiguo al inglés moderno, y de mi casi buen inglés al español hay una muralla china de distancia. Pero aquí va:

En ruedas veloces, a trote de caballo
Hacia la tierra de Wei, con mi hermano vuelvo
Largo, largo el camino, el coche avanzando
A mi natal Caoyi, emprendo el regreso
Los nobles que me siguen, en viaje tan largo 
No logran aún, detener mi empeño.



Un día entramos en este paisaje, en estas aguas
Un día le pusimos letras a esta pequeña historia
Al otro día intentamos borrarla… y mil veces
¡Terca! siguió llenándonos las hojas del calendario

emc 2012

27.6.13

Mujeres en la Historia de CHINA

El Jade Rojo: General Liang Jong Yu

(Publicado en la revista Nosotras, mayo 2013

La “Heroica y Valiente Dama de Yang” es, con Mu Lan y Lian Yu, una de las guerreras más famosas de China. La única mujer en recibir un título de nobleza por mérito propio.

Liang Jong Yu (1102–1135) fue una mujer valiente e inteligente que se convirtió en una histórica y legendaria figura militar de China. Vivió durante un periodo de guerras entre las dinastías Song y Jin, en el S XII; ayudó a revertir un golpe de estado en contra del emperador Gao Song e implantó un sistema de señales para la comunicación de sus tropas —usando tambores y banderas— gracias al cual un pequeño ejército de 8 mil soldados consiguió ganar importantes batallas a un oponente diez veces más numeroso.

Como muchos soldados valientes, murió en el campo de batalla. Los registros indican que nació alrededor del año 1102, en una ciudad de la hoy provincia Anhui. Oficialmente sólo se conoce su apellido: Liang. El nombre, Jong Yu (jade rojo) salió de las historias sobre su vida, pero no hay certeza de que fuera el verdadero.

 Su padre fue un comandante apostado en la frontera con Manchuria. Desde niña aprendió con él artes marciales. Se dice que tuvo gran fuerza y especial destreza con el arco. Cuando su padre fue castigado por perder una batalla importante contra los manchúes, Liang se vio forzada a la esclavitud y fue destinada a espectáculos para “entretenimiento masculino”.

 Algunos historiadores relacionan esta etapa de su vida con prostitución o una suerte de “geisha”, mientras otros afirman que practicaba una clase de lucha libre femenina, muy popular en la dinastía Song y prohibida luego bajo la dinastía Ming por “impúdica” debido al uso de ropas muy ligeras y similares a las masculinas.   Gracias al temprano entrenamiento paterno, a su fuerza y destreza, Liang se convirtió en una de las mejores luchadoras de su época. Esta actividad le permitió acumular dinero suficiente para pagar por su libertad. Una vez libre, se convirtió en la segunda esposa de Jan Chi Tsong (Han Shizhong), un oficial al que conoció durante un banquete ofrecido a las tropas imperiales Song.
 En 1127, los manchúes del clan Yurchen atacaron y ocuparon la capital de la dinastía Song y buena parte del territorio norte de China. Tomaron como rehenes a los emperadores Quin Song y Jui Song (padre e hijo) y establecieron la primera dinastía del clan Yurchen manchú, la dinastía Jin.

 El esposo de Liang formó un ejército para combatirlos y la nombró entre sus generales. Ella creó un sistema de señales, con tambores y banderines, para indicarle a las tropas cuándo avanzar o retroceder, iniciar un ataque o desplegarse. El sistema les permitió una gran capacidad de respuesta y acción rápida en combate. Una agilidad con la cual compensaban la superioridad numérica de sus atacantes. Gao Song restableció la dinastía en el sur de China pero un grupo aliado a los Jin intentó darle un golpe de estado. Como parte de sus acciones Liang fue detenida en su casa y usada para forzar la rendición de su esposo. Tras hacer creer que hablaría con su esposo para pedirle que se rindiera, pasó información sobre los puntos débiles de la defensa golpista. Sus tropas atacaron a los rebeldes y restauraron a Gao Song. El emperador la nombró “Noble Dama” de la corte imperial, en agradecimiento a ese acto.

 En 1129, como respuesta al ataque sobre la ciudad de Hangzhou –bajo control  Song—, Liang  y su esposo se adentraron en territorio Jin para emboscar a sus enemigos. En la famosa batalla de Huangtiandang, mientras retrocedían debido a la enorme superioridad numérica de sus enemigos, Liang se lanzó al frente de las tropas y con redobles de tambores arengó a sus soldados, avanzando ella misma en la primera línea de ataque. Sus tácticas la hicieron tan temida entre los manchúes que algunos se retiraban del campo de batalla cuando veían aparecer el estandarte de Liang frente a ellos.   

En 1935, cansados de verla derrotar a sus tropas, un grupo de oficiales manchúes planearon emboscarla con una “fuerza de hierro” (infantería montada con armadura de metal en todo el cuerpo), que se consideraba invencible en su época, y montaron una trampa en las líneas de abastecimiento a las que Liang solía atacar para cortarles los suministros. Herida de muerte y viéndose el abdomen abierto con un tajo profundo, Liang se amarró la bufanda en el estómago y –al grito de “hoy es el día en que moriré por mi país”— se  lanzó sobre la formación enemiga hasta caer con el cuerpo cubierto de flechas.  Los manchúes se disputaron su cuerpo hasta despedazarla pues tenía precio: Dos grados de ascenso por su cabeza y un ascenso por cualquier otra parte de su cuerpo.

 La cabeza de Jiang, salada y metida en una caja de madera, fue enviada al norte, donde el gobierno Jin la colgó a la entrada de la ciudad como trofeo de guerra. Las partes restantes las empalaron y las expusieron en el campo de batalla para amedrentar a las tropas Song. El valor de Liang fue tal que le mereció incluso la consideración de algunos de sus mayores enemigos. El príncipe Wu Chu, a quien Liang había vencido en la batalla de Huangtiandang, reunió los restos empalados en el campo, mandó a coserlos y devolvió su cuerpo decapitado a las tropas Song para que le dieran una sepultura digna de su coraje y rango.

 El emperador ordenó un funeral con honores de estado y le concedió el título póstumo de “Heroica y Valiente Dama de Yang”. Alzaron un templo para conmemorarla, en Chuzhou, donde fue sepultada. Dieciséis años después, exhumaron sus restos para enterrarla junto a su esposo en Ling Yan, una colina de la hermosa ciudad de Suzhou, que a orillas del lago Taihu en el delta del Yangtsé, está considerada una de las más bellas de China: “En el cielo el paraíso y en la tierra Suzhou” cita el refrán.
 La ópera “Trilogía de Heroínas”, del compositor Guo Wenjing , varias piezas teatrales, danzas, cuentos y series de televisión recuerdan las hazañas de la valiente general Liang. 

19.5.13

Déjame


Déjame alcanzarte
pegarme a tus muros 
trepar el insomnio en la puerta
el rótulo del pecho
“NO PASE"

Déjame 
guardarte 
pintar una caja floreada 
dejar de buscar
quedarme callada y distante
pedirte que vengas
             que llegues
             que sueltes el viento 
             que arrojes las rejas

Déjame perderte
esperarte por siempre
abrirle orificios al cesto
borrarle las ganas al tiempo 

el tiempo
este cabrón que siempre nos deja

emc

MULTITUDES


MILLONES DE PASOS DESANDANDO VIDAS. VAN. VIENEN. PASAN. ADIVINAN. SUBEN POR LAS RAICES SUS RENCORES. POR EL DESGARBO CON QUE VISTO LOS REMORDIMIENTOS. ESE DESENFADO CON QUE AGITO —ACELERADA— LAS MANOS Y REMUEVO LA TIERRA. PARA ENTERRARTE. PARA ESCAPAR. PARA HUIR DEL AJETREO INSACIABLE QUE ME BUSCA, ME SIGUE, ME PISA. ME CHUPA POR DEBAJO LOS SUEÑOS. ME RETUERCE LAS TRIPAS HASTA VOLTEARME EL TIEMPO. PERO ESCAPO. LUEGO ESCAPO. AL FIN. DE NUEVO. CON LA CARA PINTADA. LA FALDA MAS CORTA. UNA CIERTA PINTA DE YO-NO-FUI Y ESTA SOBERBIA CONCHUDEZ QUE SE ME PEGA A LA PIEL, CUANDO MAS GANAS TENGO DE LLORAR.


Cuánto silencio es necesario para escuchar tu propia voz. Esa suerte de melodía retorcida tiene mucho que decirte y no podrás escucharla si no paras de hablar.

5.8.10

bramido aburrido en el templo templado

—Deja de verte el ombligo, gritaron los pies,
pero las torres de marfil no tienen eco
y siguió contando astros, explosiones primarias y lunas

luna lunera cascabelera


Ahhhh… el bing bang boom, dijeron los pies.
No, no insista que la torre de marfil es sorda.

Esa tarde comimos pescado, ya sabe, con el Juicio
¿Girondo junto a Baudelaire en la misma pared?

Sagrado oficio este de empacar patos chanchos
en papel crepé, le digo.
Nooooo, no, no, no, gritó el abate.
Eso es tarea del monaguillo
Lo mío es grande:
criarlos
venderlos
llevarlos al mercado.
Clase básica de poesía económica de Sullo a Sullo:
cobrar caro por los patos chanchos
y un pago módico por el lunar de ella, la bella, la estrella
más brillante que la R136-a, largas sus piernas
con ocho lados pulidos.

Stop que es la hora de orar a Saint Thomas

Yo prefiero al buitre blanco
en su sala de gatos adoptados, dijeron los pies,
al eterno exiliado del templo sagrado

Y a usted, ni en la sala de los gatos,
ni en los zapatos.

Gorda es mi panza, digna de alabanza
y pierda la esperanza de su añoranza 

Entrar al templo no es necesario
si basta y sobra un suelo patrio
                                          matrio
                                             atrio
                                       batracio

dijeron en coro
dos pasos y un coronel

porque ya no hay santos
en el templo santo
santo mocarro cabeza de jarro

ORIGEN

redondos
se nos fueron
poniendo los sueños
los marcos de las puertas
las lluvias gordas de octubre
el techo sofocante de marzo
las bolsas de mango celeque
oliendo a piedras y a barro
rotando la mesa redonda
la almohada redonda
la vida tres veces
con su círculo
girándonos
adentro

14.4.10

EL REFLEJO DE TUS OJOS

En lo más hondo de sus ojos grises buscaba los rastros de una verdad que se hubiera quedado pegada en aquel diminuto espacio convexo suyo en el que me hundía sin posibilidad de rescate mientras intentaba deshacerme de sus palabras. Mirar es un ejercicio extraño. Vivimos la vida sin verla a los ojos, evadiendo verdades. Y ahora, en un vano intento por expulsar esta incertidumbre de existencia que dejó caer sobre mí como una sombra densa que se adhiere pegajosa a los contornos del cuerpo, finalmente los veía. Un acto primario de constatación de ser me urgía y palpaba los costados, ejercicio cenestésico, y estaba allí, en su sitio, todo, percibido como siempre. Busqué en unos cristales la confirmación del reflejo --que ahora que lo pienso no tenía sentido puesto que tantas veces he visto esa misma imagen devuelta en los espejos-- y pude verme con el mismo traje claro de la mañana. Alargué la mano hasta el borde metálico de una silla, la frialdad y la rigidez intactas y yo en capacidad de percibirlas. Giré sobre mis pasos, aliviada, más tranquila, y me irritó no haber encontrado, en el primer momento, esta misma energía para refutarlo. Cuando estuve de nuevo frente a esos dos pozos oscuros, serenos, que seguían cada uno de mis movimientos, me dispuse a responderle. Pero antes que pudiera hablar, él había alzado la mano hasta mi boca en un gesto silenciador. “No importa que te veas en ese cristal. Te ves porque yo lo quiero, porque quiero que creas que estás aquí. No te dejes engañar, porque el acto de comprobación de una falsedad es igualmente falso, sólo prueba que las verdades son aquello que crees como cierto; manifestaciones objetivas de tus propias premisas, suma de pruebas de unos supuestos errados y no la verdad misma. No existes Isabel. O más bien sí, en mi imaginación. Soy yo quien te ha creado, quien te ha dado esa forma que reconoces en la ventana, quien compuso la figura que crees palpar, quien te ha dado la idea de la frialdad y la dureza de la silla. No la percibes tú sino a través mío que la construí en ti para cada sensación. La sientes, o la siento yo, no la sabes. Porque no están en ti, porque no estás aquí, porque no eres. Estás en las fabricaciones ilusorias de quien, como yo, es capaz de imaginarte hasta el punto de creerlo tú misma. Imaginarte con la potencia de hacerte concreta, de elaborarte recuerdos, de crear registros palpables de vida que no son más que lo que yo he creído que es tu vida, concebida de mí y para mí”.

Y de nuevo este terror pegado a las entrañas y unos hilos delgados de aire, insuficientes, moviéndose apresurados dentro del pecho. Salí despacio, sin decir nada, bajé a la calle, desconcertada, tratando de entender lo que había pasado dentro de aquella habitación, descubrir el motivo de sus frases: desenfreno de un alma aferrada al aislamiento o una voluntad perversa incapaz de asirse al afecto o simplemente temor, pero a qué.
Avancé largo rato hacia la zona norte, donde crecí. Me movía sin rumbo, llevada por la vereda indiferente que se prolongaba infinita bajo mis pies, sin prisa, yendo por calles que iban quedando abandonadas hasta que un grito escurrido entre las rendijas de una ventana resquebrajada rompió el silencio que descendía sobre esta parte de la ciudad. No llegaban aquí el aliento áspero ni el talle pulcro de las calles del centro. Sólo unas cuantas paredes heridas cubiertas por los retratos sepia de fantasmas que vagan perdidos en las memorias como murmullos de otra era y una ligera tristeza de mesas vacías. Me detuve a ratos en detalles que me traían recuerdos y, poco a poco, me ayudaban a recuperar la calma. Paré ante un portón grueso de madera rústica, agrietada por los años y grisácea por tanto polvo acumulado. Era un sitio familiar que no reconocí.
Un-vaso-de-vodka-doble-solo-por-favor. Gracias. Y estoy ahora aquí sentada sin creer en lo escuchado, con esta otra angustia impertinente dentro de mi cabeza queriendo creerlo. Tratando de alcanzar los encajes del sosiego, pero me vuelve el recurrente martilleo de esa voz pausada, su sentencia perturbadora, el golpeteo como lluvia tropical de sus palabras. Otro sorbo largo abrasando la garganta sin aliviar la pesadilla, un siguiente develando un entendimiento siniestro que se desplaza en el aire de este bar mugriento sin dejarme pensar. Necesidad de calma en el asalto de una noche que esfuma lo cierto para dar vida al baile en traje azul de la incertidumbre y desenfunda sus dagas en el siguiente chasquido del cristal sobre la mesa --sin bucear el vaso para sacar caballos de mar del fondo-fondo-- porque pesan más las palabras que el humo del cigarrillo llenándolo todo hasta el siguiente vaso y el siguiente, y no sé cuántas horas llevo aquí con esta sensación de ser inoculado. Odiándome por dudar. Tocándolo todo para no dejarme atrapar. Es acaso tan frágil la capacidad de constatar tu propia existencia… cómo se puede ser en la mente de otro y tener lo creado conciencia de sí mismo.

Desde el fondo de la barra apareció con su figura y avanzó hasta la mesa, apenas visible: tampoco existo, el poder de crearte me lo diste tú misma, saliste sin dejarme terminar, sin recordarte que existo porque necesitas que alguien te desee con fuerza tal que sea capaz de inventarte que te necesite como los hombres a Dios y como la mujer a sus hijos de la misma manera y por la misma necesidad por la que yo te invento, razón o sinrazón compartida. Mira y míranos bien, pero deja de ver tu figura a través de mis ojos que no reflejan aquello que las pupilas no son capaces de ver. Somos productos ajenos en este espacio vacío.

Recuadro de Ciudad

La plaza Italia y sus histerias multitudinarias de las cinco de la tarde a la salida del metro, doblando la esquina de Vicuña Mackenna, finales de los dos mil y tantos, días de cierto hastío democrático, derechos a medias, privatizaciones con algo de estado o estatizaciones con algo de privado, protestas de trabajadores y estudiantes, noticieros atestados de notas rojas deplorables, alertas ambientales, placas restringidas los miércoles y los sábados, multitud de desconocidos pululando de aquí para aquí y de allá para allá; monótonas reflexiones sobre la relación inversamente proporcional en las ciudades: a más gente menos compañía, a más personas menos afecto, a más almas apuradas menos compartir, partículas chocando sin interactuar, sin verse a los ojos, apretujadas en una masa que se mueve con ritmo propio y sus respectivas fórmulas matemáticas: p1/multitud=soledad; p1+p2=algo de compañía; (p1+p2+p3+p4)10=ciudad irremediablemente solitaria, frívola e indiferente mira de reojo a los recién llegados; sin empleo, cero ingresos, sin referencias laborales, es decir, no existes, sin aval para arrendar casa así que vayan y vivan en carpas o casas de amigos y parientes, y cuando se acaben los ahorros busquen vida en otra parte que en villa impecable las hormigas tienen la colonia bien organizada, aunque estén en DICOM. Y le gritan bananera o chola a la que le reclama el salario a un estafador --carterista de corbata disfrazado de empresario-- que no le pagó tres meses de trabajo --¡primer trabajo! -- y cómo denunciarlo sin contrato permanente ni historia laboral y, a veces, ni documentos, olvídese, pierde la chola, la bananera, la negra; y vuelta al desempleo, mal si no tiene currículo --directo a los “Se busca Nana” del Mercurio-- pero re-mal si le sobra “cuidado que opaca al jefe”. No es el exilio digno de los perseguidos políticos de los 70 con sus dirigentes organizando cambios sociales, sus solidaridades de plaza, gestión clandestina para movimientos guerrilleros, ideales a mano llena. Adiós a los héroes. Este exilio es de desechados, los que no alcanzan en la ley de migraciones, residuos globales sin slogan, porque lo de viaje y conozca el mundo, cosmopolítese, tiene letra chica: recuerde, la frontera atiende de ocho a ocho siempre y cuando demuestre que trae plata para gastar en casa y tiene pasaje de regreso, si es pobre y busca-vida, vaya búsquela a otro lado; nada de peruanos, bolivianos, centroamericanos o caribeños vagando por la calle sin cuenta corriente, aval o pedigrí, nada de morenitos aindiados que hablan gangoso o cantadito, que bailan, ríen o abrazan sin motivo manifiesto; no, aquí se recibe bien a bien blancos --ojalá ojos azules-- con tarjeta, cuanta bancaria y registro comercial, con pinta de gente decente que habla bajito y no se queja. Punto y apártese. Sálvese-quien-pueda.

Y te salvas y encuentras ranuras en las piedras perfectas y tardes de ocio, libro en mano, bancas marmolinas bajo la luz amarilla de unos postes callejeros; una hamaca en el paraíso; una Kunstmann Torovallo en los bares de Baquedano; una vereda gris hasta el Mapocho para contemplar el hilo marrón atrapado en sus riberas de cemento --pensando en el Tahuamanu, el San Juan o el nacimiento del Amazonas, hermosos, fluyendo a salvo de la civilización--; y noches de vino, de Elis Regina, Joni Mitchell, Los Van Van o Peter Gabriel en la cornisa del Diablo; madrugadas entre garabatos mediocres adivinando notas en el silencio, junto a un alma tierna, desnuda, de un ser efímero y eterno como las estatuas de arena en las playas de Río a las que nunca iremos; conversas después de un recital en el Stop Café, en el Café Brazil; política y cahuines con Gregorio, lentes de por medio, a veces en las Naciones; boliches de Irrarázabal después de la Feria del Libro; recitales en La Chascona; Guillermo y María Mariposa mermelada de frambuesa, en Valparaíso; Daniel y la Carola para no olvidar que en el reino de los derechos no todo es tan derecho; y las interminables locuras de la Teresa para reírse, llorar o patearla… Todos con pasaporte y pasaje expreso a la certeza de que sí… que algo queda… algo sobrevivió en esta ciudad perfecta… que los cangrejos aún caminan para atrás sin pisar a las estrellas.

10.1.10

Emboscada

Despide la luna a la noche
debajo de la nostalgia.

Oculta el soldado su alerta
de puma solitario
los ojos abiertos
aliados al universo
que carga sobre su espalda.

Atrás de las heridas y el hambre
el miedo sucumbe a la espera.

Una larga lista de silencios
sin hacer ruido
sin espantar a los grillos
sin despertar al cuerpo.

La mañana trae señales
de emboscada
sólo esperar solo
como esperan rebeldes los recuerdos
como espera en las piedras
desnuda la niña de los ojos negros
como espera necia la vida

Llega la orden,
escupe figuras el paisaje de acero
alza fusiles el plomo de los caminos
y el enemigo toma su forma.

No es destino de tus balas, soldado,
otro como tú sino su conciencia
no su sangre ni sus piernas
sino sus razones:

La razón de la acumulación
la obsesión desmesurada
dinero sobre dinero
más dinero sobre más dinero
riqueza sobre palacio y más palacio
y más riqueza y todas las marcas
más finas más caras
nunca olvides que la Singer hace balas
y quiero más porque tengo más
porque quiero más
ya sabes que la riqueza
se pasa por los güevos
las reglas básicas de la dignidad.

Y al final del recuadro, la libertad.
Si es que existe.

Disparas, te dispara, me dispara y caemos.
¿Quién murió en esta guerra?
Da lo mismo, soldado,
no ves que da lo mismo
matamos o morimos por un sueño.

El motivo de fondo sigue intacto.

3.1.10

Concepto

No ama la voluntad sino el empeño de un pretexto para seguir vivos, para vencer al tiempo que derrumba las estatuas de arena, para un baile más, una pausa en la angustia esencial de la conciencia, una alegría sabiendo que no existe que es apenas el reverso temporal de los dolores.

11.12.09

Destruirán el mundo los hombres

(frase compartida en conversación con un guerrero)


Habitamos la epidemia de un planeta
moribundo
la indiferencia la más infame
televidentes de una guerra a colores
mujeres bañadas por la sangre de sus hijos
sus gritos como aves poblándonos los cielos

: Nadie debe sobrevivir a su descendencia.
Pero nos fusilan la esperanza
y no quedan ojos para otra lágrima.

Los guerreros de los sueños
van quedando solos
armados de sonrisas
en una ciudad que los ignora.

Destruirán el mundo los hombres,
las mujeres seguirán pariendo sueños
y libertad, pese a todo (dice el guerrero)

Daremos muerte a sus designios (digo yo)
para que no nos pese más esta historia.

9.12.09

Grabado

Grabo el amanecer en el dorso de una mano y el ocaso en la otra para darte la gama infinita del tiempo en cada abrazo.

1.12.09

Amor en abstracto

El amor de mi vida
no es un hombre.

Tiene pies de hombre
ojos profundos de hombre
dientes retintos de hombre
rizos negros oscuros de hombre
piel tersa masculina de hombre

Pero el amor de la vida mía
no es pies
ni ojos
ni dientes
ni rizos
ni piel

No es motivo viril en el sillón reclinable
de una realidad concreta.

No.

El verdadero amor --el de la vida mía--
es una mirada quieta sobre la copa que alza
la voz de él cuando con él habla --no conmigo--
el sonido que da ritmo a su nostalgia
la palabra gentil que se suicida en sus pestañas
la esencia del pasajero en un tren sin destino
que al irse de mí, conmigo queda.

29.11.09

Dimensión

En el imperio interior del desorden sírvanme una copa más de locura, otro sonido tardío, irreverencia sin más razón que una cabellera negra. Adiós a la cordura. Cierren las ventanas. Clausurada la realidad. No más de falsas verdades. Somos seres de paso camino a la próxima dimensión. Varios escalones abajo de la razón, atrás de la conciencia. Estadio interior donde cada acto ordinario deviene sublime, territorio donde gobiernan belleza y felicidad absolutas. Conviven conmigo imágenes y versos, juntos los tres en permanente orgía de amor. Las entradas al público están agotadas.

Pasión por la obra

No se equivoquen.
No llegué de tan lejos para hacer el amor de la mano del poeta.
Una mano es precario instrumento.
En la oscura caricia del trazo,
en el blanco inmortal de la fibra en que graba su espanto
es donde pierde la razón mi cordura.

22.10.09

Ventana

Si una tarde me pesa la vida diminuta ¿Me dejas subir de nuevo los pies descalzos en la cornisa? ¿Ver atrás del cristal seres altivos en tamaño miniatura? Prometo no saltar si libras la esperanza, desnuda de sus rutinas, de estos días de vida menor constantemente repetida. (Imagenes, 2009)

Cuadrante

Una tarde se fue a mecer la vida con su sonrisa de victoria sobre los mares; hablaba con la altivez de quien cree que existe y que, en realidad, eso importa; presumía de los sueños y de habitar la luna solitaria desde donde volvía sus pasos de niño para repoblar los que le faltaban. Por un instante, uno solo, en algún cuadrante del matorral, me hacía pensar que el amor existe.

12.9.09

Memoria de una muerte










                          a Salvador Allende

Cuando las palabras me abandonan
le abro bocas a la piel para vomitar el alma
van llenado las venas
las aguas negras de la historia
en las cloacas donde alzaron su graznido
los cuervos que fundieron para siempre
esta noche de septiembre
con tu voz de despedida.

Abraza tu nombre mi recuerdo
como abraza la muerte tu memoria
reclina tus despojos en mi almohada
que me duele hondo
el pudor de tu sacrificio
que no dejaron de doler
los estertores vividos
ni las bayonetas ni la sangre
ama y señora
destas calles moribundas de ayer
menos vacías hoy
pero sin sueños
donde nadie     nadie     nadie
más te escucha.

Santiago, 11 septiembre 2009

7.9.09

Cazador de ruiseñores

Cuanto más intenso el deseo de retenerlo, más se aleja; ansioso por atraparlo, afirma la mano para que no escape, tanto, que lo ahoga; y en la angustia por revivirlo su intensidad lo aplasta, lo destruye. Así muere el ruiseñor, en las manos del soñador desesperado por poseerlo.

23.8.09

Sin sentidos

Somos bichos sin sentido
en espectro inabarcable
del residuo que se expande
mas allá de la nada

Aspirando entendimiento
en órbita menor
de estériles designios

Y el pobre humano
en su afán de ser superior
amo y señor
del brevísimo espacio que percibe.

La muerte

¿Miedo de mí? Si estás muerto ocho horas al día y el resto de ellas pretendiendo que lo estás.