24.8.09

Luis Macas: Recuperar el rol social de CONAIE

Por Elisa Maturana

El ex ministro de agricultura del Ecuador y prestigioso líder indígena, Luis Macas, asumió por segunda vez la presidencia de la CONAIE y con ello el reto de liderar y fortalecer a una de las más importantes organizaciones indígenas de Sudamérica y una de las más antiguas contrapartes de Oxfam América en la región andina.


Macas, nacido en el poblado de Saraguro, el 3 de junio de 1950, realizó estudios universitarios en antropología, lingüística y jurisprudencia. Pertenece a la nacionalidad kichwa y su nuevo mandato al frente de la CONAIE es considerado por analistas como un esfuerzo del movimiento indígena por fortalecer el liderazgo nacional de su principal organización, la CONAIE. En entrevista exclusiva, Macas resaltó la importancia de promover una sociedad “intercultural”, es decir, una sociedad en la que todas las culturas (indígenas y no indígenas) participen en igualdad de oportunidades y ejerzan sus derechos sin discriminación

Los indígenas representan más de un tercio de la población del Ecuador. Y aunque se trata de una población con altos niveles de pobreza, cuentan con algunas de las organizaciones sociales más fuertes del país.
En su discurso de toma de posesión como nuevo presidente de la CONAIE se refirió al diálogo intercultural y la construcción de una sociedad pluricultural. ¿Qué significa concretamente?

Cuando el Estado se constituyó en el Ecuador hace 200 años nos dejaron fuera, no participamos de ese proceso. Y los indígenas seguimos siendo sociedades excluidas. Pero puede haber una salida. Empecemos a construir una sociedad en la que podamos crecer compartiendo cultura y conocimientos, en un espacio de derechos en el que podamos los pueblos indígenas aportar a una sociedad armónica. La propuesta de la interculturalidad y de la construcción de un Estado plurinacional no significa crear muchos estados chiquitos, ni atomizar al Estado sino al reconocimiento de la diversidad y de que todas la culturas puedan tener parte en la sociedad.

Resolver los problemas por la via pacífica

En esa búsqueda de sociedades más justas, que reconozcan a todas las culturas, el movimiento indígena hace demandas y protestas lo cual visto como un factor desestabilizador de la democracia, ¿qué comentario le merece esa percepción?
Lamentablemente los sistemas políticos de América Latina son una mala copia traída de occidente, con estructuras que no corresponden a la realidad, ajenas a su entorno que está lejos de una democracia que busca la equidad, el equilibrio y la participación de todos y en cambio busca acumular más poder en manos de unas minorías generalmente corruptas y eso lleva a que los pueblos emprendan luchas y las hagan entrar en crisis. El movimiento indígena de la región es visto como un peligro para las élites nacionales, pero es que no podemos quedarnos quietos ante un sistema de tanta injusticia que afecta a nuestras comunidades. No es posible que a estas alturas nuestros pueblos ni siquiera tienen lo básico: luz, agua, educación, etc. Por eso la crisis es inevitable, porque los grupos que tienen el poder no quieren cambiar eso. Ojalá que tanto los pueblos como los gobernantes hagamos esfuerzos para buscar instrumentos que permitan resolver las reivindicaciones sociales por la vía pacífica.
¿Cuál es su lectura sobre el movimiento indígena en la región y en el Ecuador en la actualidad?
Es difícil hablar del movimiento en la región porque no son muy fluidas nuestras relaciones. Creo que en los 80 y los 90 hubo un resurgimiento local de los pueblos indígenas, debido en parte a la declaratoria del decenio de los pueblos indígenas que hizo las Naciones Unidas. Fue un período de iniciativas muy importantes y de organización. Se hizo campañas de información y de sensibilización a las sociedades sobre la problemática indígena. Pero aunque fue una buena época, hace falta más coordinación. Cada uno de los países de América Latina estamos viviendo experiencias de crecimiento y evolución cualitativa de los movimientos (indígenas), en estos últimos años. Entonces diría que estamos en un momento de crecimiento, de evolución y de visibilización de los pueblos indígenas.
Unir pueblos diversos en un marco de respeto

¿Cuáles son, en su opinión, los retos de los indígenas ahora que se ha extendido el decenio de Naciones Unidas?

El reto más importante en el movimiento indígena es establecer un espacio de encuentro amplio, más permanente, que se dará en la medida en que podamos identificar nuestros objetivos comunes. Hay que trabajar en función de encontrar un mínimo común para todos. Establecer propuestas y lograr acuerdos. Por eso me parece tan importante lo que está haciendo Oxfam América generando un espacio de coordinación que permita contar con una instancia regional. Pero, no es sencillo.

En nuestro caso, aquí en la CONAIE, donde estamos representados casi todos los pueblos indígenas del Ecuador, ha sido difícil encontrar maneras de unirnos entre tanta diversidad. El respeto por la diversidad es la base de toda construcción social. Si alguien, si una nacionalidad o un pueblo, se impone sobre los demás las cosas no funcionan. Tenemos que trabajar por encontrar los vínculos que nos acerquen, en un espacio de respeto.
Trabajar por los derechos: territorio y educación

¿Cuáles son esos mínimos comunes?

El reconocimiento de los derechos es absolutamente importante. Que la sociedad reconozca estos derechos para los pueblos indígenas, que el Estado los reconozca. Pero tenemos a un Estado con una mentalidad cerrada, colonial, a una sociedad indiferente y a pueblos indígenas que los desconocen. Por eso creo que es fundamental que los pueblos indígenas nos capacitemos para ejercitar nuestros derechos y trabajar para que a sociedad tenga una mayor comprensión sobre la promoción de estos derechos. Aquí la vulnerabilidad de los derechos de los pueblos indígenas es tan grande que ya ni recordamos que los tenemos. Están escritos pero no están internalizados en los propios actores.

Debido a esa vulnerabilidad, tenemos que casi un 70% de los territorios de los pueblos indígenas se han concesionado a compañías mineras o petroleras, lo que representa un despojo terrible de recursos. Pedimos que se proteja nuestros territorios porque no se explota los recursos de manera adecuada y se contamina nuestras tierras. Es un peligro para nuestros pueblos desde el punto de vista de la salud ambiental. En Ecuador el gobierno ha dicho que en 3 años va a explotar casi todas las reservas de petróleo. Por eso hay aquí una labor importante porque esto puede implicar la vida o la muerte de los pueblos indígenas.
Cuando dice “hay una labor importante” ¿se refiere a la legalización de los territorios?
Ya se hizo la legalización en la década de los 90, pero sin un peso jurídico que garantice la propiedad y el uso, así que aunque estén tituladas, el Estado es dueño del subsuelo. Los indígenas sólo somos dueños de la superficie. De forma tal que si en el territorio se encuentra petróleo, los dueños de esa tierra se fregaron. Entones la labor es principalmente de defensa, porque si ahora no hacemos todo lo posible por defender los territorios, en unos 10 a 15 años los pueblos indígenas habrán sido desplazados y estarán ocupando los cinturones de miseria en las ciudades.
¿Qué otros temas están en la agenda de la CONAIE bajo su dirección?

Otro tema fundamental es la educación. El Estado institucionalizó, desde 1988, por una propuesta del movimiento indígena, la educación intercultural bilingüe. Pero aún hay un alto porcentaje de analfabetismo, de aproximadamente 45 a 50 por ciento de la población general y la mayoría en ese porcentaje son indígenas. Por eso nos hemos planteado una campaña de alfabetización. Ya hace casi un año estamos trabajando y esperamos que en unos 6 a 8 meses se masifique. Se trata del mejoramiento de la educación primaria con la ampliación de la cobertura a las zonas más lejanas en donde faltan escuelas. Como meta podemos hablar de unas 2 a 3 mil escuelas más. Y, de otro lado, trabajar en la formación de maestros comunitarios para las escuelas. Luego es importante trabajar la siguiente fase, que es la educación superior. En el Ecuador, ni un uno por ciento de la población llegamos a las universidades. Pensamos trabajarlo en el marco de la educación intercultural; crear centros universitarios en convenio con la dirección de educación intercultural bilingüe.

Rol de CONAIE debe ser social, no político

¿Y los retos internos? Se dice que su elección se hizo para fortalecer la unidad y el liderazgo nacional de la CONAIE
Una de nuestras prioridades es volver a lo que éramos. Articular nuevamente la unidad del movimiento indígena. Hay una dispersión que se ha venido dando desde la participación política electoral. Hay que volver a los temas eje, que fueron articuladores del movimiento indígena, como el territorio y la educación y dejar los temas que han causado la dispersión, como la participación en temas políticos. En nuestra embriaguez de la participación política dejamos postergados estos temas clave que son la demanda de las comunidades. Lo que queremos hacer esta vez es priorizar esos temas.

Siempre ha habido una confusión sobre qué es un movimiento social y qué es un movimiento político y cuál es el espacio de un movimiento social, como la CONAIE. Yo creo que no debemos estar en el andamiaje político. El movimiento indígena tiene un espacio propio al igual que lo tienen otros movimientos sociales. Hay que diferenciar claramente esos dos roles. En nuestro caso, quien tiene que hacer política es (el partido político indígena ecuatoriano) “Pachacutek”. Desde este nuevo consejo (de la CONAIE), la visión que queremos resaltar es el rol social. Pero no se puede cambiar de la noche a la mañana y sabemos que hacer este cambio va a ser duro porque muchos aún piensan que el movimiento indígena es político y creen que debemos continuar en ese terreno.