27.6.13

Mujeres en la Historia de CHINA

El Jade Rojo: General Liang Jong Yu

(Publicado en la revista Nosotras, mayo 2013

La “Heroica y Valiente Dama de Yang” es, con Mu Lan y Lian Yu, una de las guerreras más famosas de China. La única mujer en recibir un título de nobleza por mérito propio.

Liang Jong Yu (1102–1135) fue una mujer valiente e inteligente que se convirtió en una histórica y legendaria figura militar de China. Vivió durante un periodo de guerras entre las dinastías Song y Jin, en el S XII; ayudó a revertir un golpe de estado en contra del emperador Gao Song e implantó un sistema de señales para la comunicación de sus tropas —usando tambores y banderas— gracias al cual un pequeño ejército de 8 mil soldados consiguió ganar importantes batallas a un oponente diez veces más numeroso.

Como muchos soldados valientes, murió en el campo de batalla. Los registros indican que nació alrededor del año 1102, en una ciudad de la hoy provincia Anhui. Oficialmente sólo se conoce su apellido: Liang. El nombre, Jong Yu (jade rojo) salió de las historias sobre su vida, pero no hay certeza de que fuera el verdadero.

 Su padre fue un comandante apostado en la frontera con Manchuria. Desde niña aprendió con él artes marciales. Se dice que tuvo gran fuerza y especial destreza con el arco. Cuando su padre fue castigado por perder una batalla importante contra los manchúes, Liang se vio forzada a la esclavitud y fue destinada a espectáculos para “entretenimiento masculino”.

 Algunos historiadores relacionan esta etapa de su vida con prostitución o una suerte de “geisha”, mientras otros afirman que practicaba una clase de lucha libre femenina, muy popular en la dinastía Song y prohibida luego bajo la dinastía Ming por “impúdica” debido al uso de ropas muy ligeras y similares a las masculinas.   Gracias al temprano entrenamiento paterno, a su fuerza y destreza, Liang se convirtió en una de las mejores luchadoras de su época. Esta actividad le permitió acumular dinero suficiente para pagar por su libertad. Una vez libre, se convirtió en la segunda esposa de Jan Chi Tsong (Han Shizhong), un oficial al que conoció durante un banquete ofrecido a las tropas imperiales Song.
 En 1127, los manchúes del clan Yurchen atacaron y ocuparon la capital de la dinastía Song y buena parte del territorio norte de China. Tomaron como rehenes a los emperadores Quin Song y Jui Song (padre e hijo) y establecieron la primera dinastía del clan Yurchen manchú, la dinastía Jin.

 El esposo de Liang formó un ejército para combatirlos y la nombró entre sus generales. Ella creó un sistema de señales, con tambores y banderines, para indicarle a las tropas cuándo avanzar o retroceder, iniciar un ataque o desplegarse. El sistema les permitió una gran capacidad de respuesta y acción rápida en combate. Una agilidad con la cual compensaban la superioridad numérica de sus atacantes. Gao Song restableció la dinastía en el sur de China pero un grupo aliado a los Jin intentó darle un golpe de estado. Como parte de sus acciones Liang fue detenida en su casa y usada para forzar la rendición de su esposo. Tras hacer creer que hablaría con su esposo para pedirle que se rindiera, pasó información sobre los puntos débiles de la defensa golpista. Sus tropas atacaron a los rebeldes y restauraron a Gao Song. El emperador la nombró “Noble Dama” de la corte imperial, en agradecimiento a ese acto.

 En 1129, como respuesta al ataque sobre la ciudad de Hangzhou –bajo control  Song—, Liang  y su esposo se adentraron en territorio Jin para emboscar a sus enemigos. En la famosa batalla de Huangtiandang, mientras retrocedían debido a la enorme superioridad numérica de sus enemigos, Liang se lanzó al frente de las tropas y con redobles de tambores arengó a sus soldados, avanzando ella misma en la primera línea de ataque. Sus tácticas la hicieron tan temida entre los manchúes que algunos se retiraban del campo de batalla cuando veían aparecer el estandarte de Liang frente a ellos.   

En 1935, cansados de verla derrotar a sus tropas, un grupo de oficiales manchúes planearon emboscarla con una “fuerza de hierro” (infantería montada con armadura de metal en todo el cuerpo), que se consideraba invencible en su época, y montaron una trampa en las líneas de abastecimiento a las que Liang solía atacar para cortarles los suministros. Herida de muerte y viéndose el abdomen abierto con un tajo profundo, Liang se amarró la bufanda en el estómago y –al grito de “hoy es el día en que moriré por mi país”— se  lanzó sobre la formación enemiga hasta caer con el cuerpo cubierto de flechas.  Los manchúes se disputaron su cuerpo hasta despedazarla pues tenía precio: Dos grados de ascenso por su cabeza y un ascenso por cualquier otra parte de su cuerpo.

 La cabeza de Jiang, salada y metida en una caja de madera, fue enviada al norte, donde el gobierno Jin la colgó a la entrada de la ciudad como trofeo de guerra. Las partes restantes las empalaron y las expusieron en el campo de batalla para amedrentar a las tropas Song. El valor de Liang fue tal que le mereció incluso la consideración de algunos de sus mayores enemigos. El príncipe Wu Chu, a quien Liang había vencido en la batalla de Huangtiandang, reunió los restos empalados en el campo, mandó a coserlos y devolvió su cuerpo decapitado a las tropas Song para que le dieran una sepultura digna de su coraje y rango.

 El emperador ordenó un funeral con honores de estado y le concedió el título póstumo de “Heroica y Valiente Dama de Yang”. Alzaron un templo para conmemorarla, en Chuzhou, donde fue sepultada. Dieciséis años después, exhumaron sus restos para enterrarla junto a su esposo en Ling Yan, una colina de la hermosa ciudad de Suzhou, que a orillas del lago Taihu en el delta del Yangtsé, está considerada una de las más bellas de China: “En el cielo el paraíso y en la tierra Suzhou” cita el refrán.
 La ópera “Trilogía de Heroínas”, del compositor Guo Wenjing , varias piezas teatrales, danzas, cuentos y series de televisión recuerdan las hazañas de la valiente general Liang.