1.12.09

Amor en abstracto

El amor de mi vida
no es un hombre.

Tiene pies de hombre
ojos profundos de hombre
dientes retintos de hombre
rizos negros oscuros de hombre
piel tersa masculina de hombre

Pero el amor de la vida mía
no es pies
ni ojos
ni dientes
ni rizos
ni piel

No es motivo viril en el sillón reclinable
de una realidad concreta.

No.

El verdadero amor --el de la vida mía--
es una mirada quieta sobre la copa que alza
la voz de él cuando con él habla --no conmigo--
el sonido que da ritmo a su nostalgia
la palabra gentil que se suicida en sus pestañas
la esencia del pasajero en un tren sin destino
que al irse de mí, conmigo queda.